Ray Bradbury nos describe una sociedad futura y utópica. La distopía como nuestro presente. En esa sociedad los libros están proscritos y duramente penados por un Estado Todopoderoso, en la que impera el hedonismo, como máxima expresión del materialismo, y en el que los poderes públicos persiguen a todo aquel que no se ajuste a su ley.
La relectura de la obra de Bradbury nos ha vuelto a inquietar por su vigencia y no especialmente en el aspecto de la persecución, que también, sino sobre todo por estas calles abandonadas de contemplación y abocadas a la cultura de la pantalla.
La cultura está herida. Nuestra sociedad hecha pedazos. Hay que fundir el esqueleto y levantarlo de nuevo.
Ha sido premiado como Mejor espectáculo en la Feria de Teatro de Alcoi, mejor Actor Protagonista de Teatro en los Premios de la AAPV, candidato a los Premios MAX como mejor actor protagonista, recomendado por la Red Nacional de Teatros y Auditorios y espectáculo seleccionado por PLATEA.